COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSÉ DE APARTADÓ

La lucha por el territorio y el caminar de

un pueblo con memoria

Malely Linares Sánchez

Biblioteca Pública Santa Elena

Introducción

La Comunidad de Paz, ubicada en el Urabá antioqueño colombiano, es una experiencia de resistencia civil pacífica, de neutralidad activa y defensa de todas las formas de vida en medio de la guerra, que ha labrado no sólo la tierra, sino que ha germinado la lucha campesina en medio de un codiciado territorio geoestratégico para distintos actores, incluyendo al Estado colombiano. Conquistaron la soberanía alimentaria pese a los cercos paramilitares, siembran cacao y con él enseñan a los más jóvenes la importancia de tejerse al territorio, por eso desde pequeños aprenden a cultivar la tierra, la vida y el trabajo comunitario. A través de estas imágenes fotográficas extendemos la mirada para seguir sembrando semillas de vida.

Desalambrando la tierra… un acercamiento.

El asentamiento central de La Comunidad de Paz es conocido como “San Josesito de la Dignidad” y está ubicado en la finca la Holandita. Sin embargo, su presencia se extiende a 11 veredas más. En ellas conviven familias enteras que re-existen pese a las ráfagas de fuego, los desplazamientos y la violencia que les ha arrebatado la vida a más de 300 de sus integrantes. La Comunidad de Paz es una esperanza de paz para Colombia y para la región.

De puertas para adentro.

Para la CDP la casa es un espacio de encuentro, las puertas de madera están abiertas para quienes allí habitan, incluyendo a los animales, cualquiera de estos hogares se convierte en el lugar adecuado en el que grandes y pequeños cuentan historias que se acompañan con agua de panela, pan y sueños de esperanza.

Semillas con esperanza.

Los niños y jóvenes han aprendido de los mayores la importancia de su proceso organizativo, también la historia y la memoria de la comunidad para convertirlos en elementos que animen a crear experiencias de paz y seguir sembrando vida. Todos tienen una relación directa con la tierra como una de las formas de aprendizaje significativo.

¡Arrieros somos!

La comunidad ha recuperado y fortalecido la identidad campesina mediante sus expresiones culturales y sus prácticas diarias. Los caballos, las mulas y los burros siguen siendo uno de los mecanismos de transporte por los difíciles caminos que deben recorrer, son vehículo para el acceso a otros espacios y para el encuentro con sus familiares o vecinos.

Cada semana todos sus integrantes realizan trabajos conjuntos relacionados con la siembra, que les da la posibilidad hacer producir la tierra para compartir sus frutos, y comercializar los productos del campo; a través de esta comercialización apoyan la construcción de espacios comunes como la cúpula, que funciona a su vez como iglesia y auditorio.

Alimento para la memoria.

Entre los años 2002 y 2004 la CDP tuvo que enfrentar cercos de hambre vividos por cuenta de algunos grupos al margen de la ley, quienes amenazaban a los tenderos de la zona para prohibirles la venta de comida a la Comunidad y de esa forma obligarlos a salir de su territorio. Por eso, empezaron a sembrar plátano, frutales, maíz y otras semillas para su propia supervivencia. Junto a estas cosechas y al cacao no solamente han fortalecido la soberanía alimentaria sino su autonomía.

 

Pintares para recordarse y continuar.

Además de la trova paisa, una de las expresiones culturales de la Comunidad es la pintura. Brígida González, encontró en el arte la forma de narrar su historia y la de la Comunidad de Paz, plasmando con pinceladas distintas escenas que resuenan en su memoria, desde las más crueles como las masacres a las más esperanzadoras como la siembra de cacao.

 

Malely Linares Sánchez – La autora

Nació en Bogotá.

Es Doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Periodista, fotógrafa documental y licenciada en Ciencias Sociales. Desde hace más de una década acompaña la lucha de diversos movimientos sociales en Latinoamérica entre ellos algunas experiencias en México como al pueblo p´urhépecha en Cherán Michoacán. Su trabajo documental se ha centrado en una práctica participativa con las comunidades, mismo que ha sido reconocido en distintos concursos: Recientemente ha sido galardonada con mención honorífica del 14 premio New Holland de fotojornalismo en Brasil. Obtuvo el primer lugar en el concurso internacional de fotografía: “Mujeres en Defensa del Territorio”, coordinado por Mugen Gainetik, el CDMCH y la UDEFEGUA, cuya fotografía participó en la exposición colectiva en diferentes pueblos de la provincia de Gipuzkoa (País Vasco). Fue la ganadora del tercer lugar en el concurso “Una mirada artística, del miedo a la esperanza” coordinado por la UNAM.

Asimismo, ha participado de las exposiciones colectivas Festival Internacional de la Imagen Foto13 en Tlaxcala México, en 2019; en la exposición colectiva Modelo extractivista, conflicto y resistencias en imágenes de la Universidad Nacional de La Plata, en 2017; y participó en la exposición itinerante en el Metro de Ciudad de México Miradas artísticas sobre la pandemia.

Ha publicado su trabajo fotográfico en diversos medios y revistas, entre ellas la Revista española Afudigital, en la plataforma #8M Latam, en el portal Diecisiete y en el libro colectivo: “Pequeñas anécdotas sobre la Cuarentena”, coordinado por la editorial argentina Bex Fotografía Latinoamericana y en la edición # 4 de Fotógrafas en el Mundo.

Fecha

Sep 20 2021 - Oct 19 2021
Categoría

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