Una invitación a callejear por el centro de Medellín (Hoy te presentamos a)

Escenas del centro – Quieto pa la foto (Fotografía de Jacqueline Gutiérrez)

Para contar el centro es necesario recorrerlo, caminarlo, verlo, degustarlo y escucharlo, de arriba abajo, de día y de noche, a lo largo, a lo ancho, a lo alto y a lo profundo; con otros ojos, desde diversas perspectivas, con oídos dispuestos y el espíritu abierto a encontrar el detalle revelador en ese maremágnum de colores, olores, sonidos y sabores que nos llegan desde el centro mismo de ese universo variopinto y anárquico que es el centro de Medellín.

A la hora de contar el centro, es necesario además afinar ciertas habilidades, necesarias para que nos expresemos a través de la escritura, la fotografía, el dibujo o la imagen sonora. Mejorar la técnica pero sobre todo, andar la calle, son los ejes fundamentales de Contar el centro, proyecto ganador de los estímulos de LEO 2018, bajo la dirección del periódico Universo Centro, cuyos talleristas anotan como requisito adicional que a los aspirantes les guste bailar salsa.

Se abrieron talleres en cuatro módulos que actualmente se desarrollan en el Edificio de San Ignacio: escribir, dibujar, fotografiar o escuchar el centro, y un módulo transversal de narración móvil y digital. Cada módulo tenía 15 cupos y se coparon el mismo día que abrieron la convocatoria. En total fueron seleccionadas 60 personas de las más diversas ocupaciones, edades y procedencias. Una estudiante de secundaria que vive en Santa Elena, una sicóloga de Castilla, un aspirante a postgrado en ingeniería de sistemas de San Cristóbal, una arquitecta de Boston; así como estudiantes de bachillerato y de comunicación y trabajo social, de biotecnología y otras profesiones no tan afines, residentes de Villa Hermosa, Populares 1 y 2, El Poblado, Aranjuez, San Antonio de Prado, Guayabal y por supuesto del Centro.

Estas personas serán las primeras beneficiarias de los talleres, cuyos resultados se publicarán en el sitio centrodemedellin.co y en su aplicación móvil Centro de Medellín, dos lugares de libre acceso y que estarán disponibles para toda la ciudadanía una vez se materialicen y clasifiquen los trabajos realizados por los talleristas: crónicas, reportajes y perfiles; fotografías y videos; dibujos e ilustraciones; imágenes sonoras, voces y hasta canciones.

Dibujando el centro (Fotografía de Jacqueline Gutiérrez)

 

En palabras de los participantes

Lenny Susana Duque Arango, una joven estudiante de comunicación audiovisual del barrio La Libertad, en Villa Hermosa, afirma que quiso participar en el módulo Escuchar el centro, por ser integrante de la Corporación para la comunicación, Ciudad Comuna, en el colectivo radial.

—Siempre me ha llamado mucho la atención el tema del sonido y soy músico, entonces el sonido es mi vida. Además, es muy interesante eso de escuchar el centro, buscar nuevas perspectivas, otras formas de narrar.

Celebra además la inclusión del módulo de narración móvil, que permite potenciar sus creaciones a través de los dispositivos electrónicos y las redes sociales.

Por su parte, Estefany de los Ríos, del barrio Villa Sofía en Robledo, estudiante de comunicación social de la universidad Luis Amigó, se vinculó a los talleres porque, además de gustarle mucho el periódico Universo Centro, es integrante del grupo de narrativas de la Casa Morada en San Javier.

—Uno del centro conoce el estereotipo, la inseguridad, los robos. Y sin embargo a mí me atrae, pero mi vida en el centro se da sobre todo de noche; eso sí, cuando llamo a mi mamá a decirle por dónde ando, nunca le cuento que estoy en el centro para que no se preocupe, le digo que estoy en otra parte.

Ya tiene un proyecto en mente para la práctica del módulo Escribir el centro y por qué no, para que quede en la página centrodemedellin.co. Se trata de la historia de los policías del Parque Berrío.

—Es como si el hecho de que exista un CAI no significara nada. Y lo que dice el ciudadano de a pie es que los policías no sirven para nada. Pero si toca pasar tarde en la noche, una agradece que anden por ahí y lo que soy yo, al policía es al primero que me le arrimo, porque sé que con él no me va a pasar nada.

Dionisio Echeverri Duque, un hombre de mediana edad que ya pinta canas, es docente en un colegio de Rionegro pero vive en la vereda El Cerro de Santa Elena. Fue su hijo el que le contó de los talleres y se entusiasmó de inmediato.

—Yo siempre he querido mucho el centro de Medellín, y me he movido mucho por aquí, entonces retomar esa historia cotidiana, esa manera como lo podemos leer, interpretar, es algo que nos beneficia a todos.

Por lo pronto, está interesado en narrar la calle Maracaibo a partir de la historia de un vendedor ambulante de almohadas que a veces exhibe sus productos entre El Palo y la Oriental.

—Imagínese, almohadas a diez mil pesos, al sol y al agua, en plena calle. No sé francamente cómo le pueda ir en el negocio pero me gustaría averiguar.

Entre encantos y desencantos

Es claro que muchos ciudadanos albergan sus dudas sobre la seguridad, el encanto y los atractivos del centro de Medellín. Y es apenas normal, pues el centro de nuestra ciudad ha sido tratado con pocas consideraciones arquitectónicas, patrimoniales y ambientales, tanto por los propietarios de casas y edificios, como por sucesivas administraciones que siempre lo han visto básicamente como un problema. Y claro que tiene problemas. Pero así y todo, es nuestro centro. Y así su historia sea muy reciente y apenas tengamos testimonios anteriores a la era republicana de mediados del siglo XIX, es nuestro centro histórico. Es lo que somos. Lo que tenemos. Lo que nos queda. Es además un lugar lleno de vida y color. De alegría, de trabajo, de producción artística y cultural. Y eso es algo que el periódico Universo Centro ha venido pregonando desde su primer número, en noviembre de 2008, cuando sus gestores declararon que los ciudadanos también somos patrimonio.

En 2016, este mismo grupo se ideo la página web y la aplicación centrodemedellin.co, “una cartografía experimental para descubrir y reconocer un territorio histórico desde el pasado, el presente y el futuro. En ella se da cuenta de lugares, personajes, recorridos, usos y costumbres, y se abre un abanico de interpretación a diferentes representaciones del Centro de Medellín”, según reza el texto de presentación en la web.

En este mapa del centro de Medellín se encuentran más de 170 referencias a personas, calles, lugares, y alberga alrededor de 500 textos escritos por unos 150 autores.

Esta plataforma espera que los ciudadanos aporten a la preservación de la memoria, desde su propia cotidianidad, desde su visión, desde sus vivencias, desde sus recuerdos.

“No hay que tener nombre de prócer para merecer un espacio en la memoria de un territorio”.

Callejeando por el centro (Fotografía de Jacqueline Gutiérrez)

Los talleristas

Narrativa escrita: Catalina Trujillo. Comunicadora social-periodista de la Universidad de Antioquia, magíster en Estética de la Universidad Nacional. Editora y asesora en cultura. Enamorada del centro y sus enormes posibilidades narrativas.

Narrativa dibujada: Gabriel Duque. Arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariana, magíster en Arquitectura, de la misma universidad. Docente y miembro activo del colectivo de arquitectos Proyecto NN, con el que ha realizado proyectos de ocupación y activación del espacio público, mezclando arte y arquitectura.

Narrativa fotográfica: Juan Fernando Ospina. Director y fotógrafo de Universo Centro. La Medellín que ha fotografiado se mueve entre la transgresión, el humor y el erotismo. Sus fotos muestran las paradojas de una urbe en desarrollo y tienen un poder estético único.

Narrativa sonora: Luis Fernando Buitrago. Se ha desempeñado como productor y realizador de contenidos audiovisuales para sitios web y televisión. Ha trabajado como sonidista y productor musical en proyectos televisivos. Cofundador del Festival de Música y Artes Visuales Invazion.

Narrativa móvil (módulo transversal y complementario para todos los talleres): Juan Miguel Villegas. Comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia, con fortaleza en narración y escritura creativa. Se enfoca en procesos de impacto cultural y social, a través de proyectos de creación y experimentación con las posibilidades del periodismo y el entorno digital/transmedial. Co creador del proyecto AgenciaPinocho.com: El diario de lo que no es noticia.

¿Quieres saber más de Contar el centro?

Si quieres conocer más del periódico Universo Centro y sus proyectos puedes visitar las siguientes páginas.

www.universocentro.com

https://centrodemedellin.co, esta página tiene aplicación móvil.

También puedes buscar el periódico y el mapa a través de Facebook, Twitter e Instagram

Colores, olores y sabores del centro de Medellín (Fotografía de Jacqueline Gutiérrez)