Somos Lectores [Letras Abiertas]

Queridos lectores:

Que les haya llegado esta carta me indica que ya existe en ustedes una pregunta por la lectura, una inquietud por explorar el lenguaje y las historias. Para mí ese es siempre el primer paso y tal vez el más importante: tener una pregunta. Lo que sigue es abrir un libro y otro y otro, porque tratando de buscar respuestas se topa uno siempre con más preguntas, preguntas interesantes, desafiantes. Si yo tuviera que explicar qué es para mí la lectura diría eso, que es como una cadena de libros que se abren, libros en los que se buscan respuestas y se encuentran preguntas que, inevitablemente, nos llevan a otros libros. Lo que importa entonces no es la llegada sino el camino, no es el final del libro sino el recorrido. Lo que importa en una historia no es qué pasa sino cómo un escritor logra contarme eso que pasa de una manera única, que me hace seguir leyendo.

 

Hablo de esto porque es algo en lo que pienso todos los días. Hace poco alguien me preguntó que cómo me imaginaba yo si no fuera una lectora. No supe qué responder porque entendí que soy lo que soy porque soy lectora, los libros han formado el panorama de mi vida más allá de las historias que han traído con ellos. Crecí en una casa llena de libros, tanto que se volvieron para mí paisaje y no entendía por qué en otras casas no tenían los estantes llenos de libros como en la mía. Los libros han determinado mi profesión, mi dedicación completa a la escritura, mi idea de la decoración de interiores (bibliotecas llenas de libros), los regalos que doy y los que recibo, los amigos que tengo, las conversaciones que me interesan. Los libros dejan una huella más amplia de lo que imaginamos en un principio, no solo porque seguimos viviendo en sus historias luego de cerrar las tapas, sino porque nos hacen entender el mundo desde una mirada particular. La forma en la que pensamos nuestra vida se determina y se reconfigura porque leemos, porque sostenemos un libro, lo subrayamos, lo regalamos, lo buscamos incansablemente por todas las librerías como si fuera una extraña pieza de arte. Personalmente siempre llevo un libro conmigo, pues cualquier momento es uno bueno para leer. Porque adentro van miles de respuestas, de caminos, de posibilidades, de preguntas que se despliegan ante mí como mapas cuando abro sus páginas.

Lina María Parra Ochoa.