Leer por leer [Recomendado literario]

Leer con rapidez constituye una necesidad práctica. Depende de lo que se lea y de las intenciones del lector. Leer por leer de poco o nada sirve.

Se lee para aprender, o se aprende de otro modo. Entre las campañas oficiales permanentes, la de lectura y escritura resalta por la continuidad del propósito, lo cual tiene una causa que pide explicación, dada la la insistencia en algo que se daba por hecho y sabido y que la realidad contradice.

Se supone que todo aquel que ha pasado por las aulas sabe, o debiera saber leer eficientemente. La realidad demuestra lo contrario en los diferentes niveles de educación primaria y media, por lo cual las campañas oficiales de lectura pretenden subsanar ese defecto de la educación común.

Primer error: enseñar a leer rápido, argumentando la velocidad del mundo actual y la inabarcable cantidad de lo escrito. La solución no es de cantidad, sino de calidad de la lectura.

No un problema minúsculo. ¿Hasta dónde conviene que las gentes descubran las mentiras en que está basada la sociedad? Tales mentiras empiezan desde los colegios, con la particularidad de que, en la práctica, está prohibido reflexionar. Sólo debe aprenderse como verdad lo que se enseña.

Las campañas oficiales de lectura y escritura complementarias tienen como causa fundamental los bajos niveles detectados de comprensión, recordación, análisis en la cultura media general.

A niños y jóvenes se les enseña a leer rápidamente, o sea sin perder tiempo en pensar. Esa lectura produce especies de loros repetitivos, porque de eso se trata: “El hombre que piensa es nuestro enemigo”, sentencian los poderes. Resultado: una sociedad desorientada, en busca de su destino entre innumerables conflictos.

Si a los menores no se les debe complicar con obstáculos la acción de leer y escribir, debiera advertirse que la vida es una permanente superación de obstáculos. “Nada puede llegar a un resultado en un mundo en donde todo se mueve”, anota Margarita Yourcenar.

Leer despacio, releer, discutir con el autor y consigo mismo. Y no olvidar.

¿Qué se lee? Cada quién lo que por algún motivo esté a su alcance. Recomendar libros es un error porque puede suceder que ese libro no sea para ese lector en ese momento de su vida. O ese lector no sea para ese libro. Los libros llegan por acaso, como si fueran ellos los que escogen a su lector. Listas de libros para leer no tienen sentido, excepto en el nivel académico especializado.

Visitantes extranjeros admiran las bibliotecas públicas de lujo en barrios populares de Medellín como ejemplo de organización y eficiencia en servicios culturales gratuitos. Salas acondicionadas para las diversas actividades, préstamo de libros y otros materiales con las menores exigencias, talleres de artes y manualidades, música, danza, lúdica y ofertas para todas las edades y condiciones en centros multifuncionales con la atención y asesoría de personal especializado y una mística y un compromiso personal admirables.

La red de bibliotecas públicas de Medellín es un ejemplo para el mundo, y como tal se inició con la Piloto. Lo afirman escritores que conocen el mundo.

Jaime Jaramillo Escobar