Encontrarte con un libro en un mar de libros [Recomendado Literario]

Y tú… ¿qué libros has leído?, ¿qué lees en este momento? Ciertamente alrededor de estas preguntas existen muchas especulaciones sobre las interpretaciones positivas y negativas que se pueden hacer de un sujeto a través de las respuestas que nos brinde frente a estos interrogantes. Piensa en esto: ¿cuántas veces nos hacemos alguna idea de las personas por los libros que tienen en sus bibliotecas personales, que guardan en sus mochilas o que simplemente tienen sobre la mesa cuando nos acercamos a ellas?

A veces resulta aún más complejo motivar a alguien a leer una obra cuando está inmersa en uno de los tantos espacios de las bibliotecas que parecieran no tener fin; pero quienes somos amantes de la lectura guardamos la ilusión de que sí exista una motivación para llegar al libro que espera a cada cual.

 

Asumido este compromiso de invitar a las personas a que se acerquen a la lectura, encuentro que es una situación inefable afrontar el reto de movilizar el pensamiento de otro individuo hacia la satisfacción que emana del encuentro con las palabras de alguien que ya tuvo la cortesía de plasmar sus ideas en una conjunción sistémica de letras, con la sutil pretensión de lograr trascender en el tiempo y servir al referente histórico para reconocer un pasado que se logra entremezclar con fantasías y realidades, y que los escritores tienen como mecanismo para hacernos navegar a través de sus experiencias y de ese modo, lograr un encuentro con nuestras propias emociones.

 

Es por ello, apreciado lector, que en esta búsqueda por hacer que los postulados literarios de un autor prevalezcan sobre los afanes de la vida cotidiana, sobre la desazón temporal de las circunstancias que generan aflicción a nuestras almas, sobre la desventura de una vida sin rumbo y sobre la felicidad misma, te invito a dejarte llevar por las líneas de una obra que narra las aventuras y desventuras de una pareja antioqueña: J. y Elena, quienes llevados por la ilusión y el romanticismo de vivir su amor frente al mar, viajan en busca de una vida allí y se instalan en un casa pequeña ubicada en el Golfo de Urabá. Ellos, con el deseo de alejarse de los afanes de la ciudad para contemplar todos los días el mar y sentir la brisa, van descubriendo que una cosa es ese ideal, y otra muy distinta tener que ganarse la vida frente al mar y afrontar la cotidianidad en este lugar.

 

Esta narración está enmarcada en un contexto que “habla entre líneas de la historia de nuestro país en las últimas tres décadas que muchas otras de las que tanto se ha hablado”. Así lo expresa Álvaro Robledo en un artículo que publicó en la revista Acardia (enero de 2014) y que lleva por título el mismo de la obra a la cual me refiero: Primero estaba el mar, de Tomás González.

 

A medida que se avanza en sus páginas y nos adentramos en el destino de los personajes de la novela, nos damos cuenta de que el destino conduce a J. y a Elena hacia la tragedia; pero te aseguro, apreciado lector, que podrás sentir la felicidad de invertir tu tiempo en la lectura de esta conmovedora historia, como lo hago yo.

¿Quieres saber que pasa con J. y Elena? Encuentra el libro en las bibliotecas públicas.

Título: Primero estaba el mar

Autor: Tomás González

ISBN: 9789587581072

Clasificación Dewey: C863 G6438p3

¿Quién te invita a leer esta obra?

Jarrison Jaramillo.

Bibliotecólogo de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la U. de A., actualmente hace parte del equipo de trabajo del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín en el rol de articulador de servicios bibliotecarios.