Carta a un padre – Marcela Luján

Querido padre:

He sido el fruto de la unión romántica e íntima de tú cuerpo con el de aquella mujer que apreciaron tus ojos y desnudaron tus manos, en repetidas ocasiones desde el vientre de ella imaginé como serían tus brazos y la forma en la que ellos se acerarían para orientarme y consolarme.

Mi diminuta e inocente figura llegó a este mundo justo en el momento en que debía llegar, abrí por primera vez mis ojos buscando sin cesar de donde provenía tú voz, la misma que recordaré hasta el fin de mis días, quizá porque su timbre desencadenará en mí la forma en la que conversaré con los demás, pues esas notas musicales y su contenido forjarán desde hoy este camino que me ayudaste a emprender.

Quisiera que  entendieras que posiblemente no seré igual a ti, pues los tiempos cambian las circunstancias varían, y mi entorno tal vez no vaya a ser el mismo que viviste, pero de ti voy  aprender cada cosa, y quiero heredar de ti esas alas que hoy tienes que te permiten volar y ser grande, pero no me las prestes, más bien ayúdame a forjar las mías, yo  sigo tus pasos, de ti dependo y no es que pretenda imitarte, simplemente posees los dones para ser mi héroe, mi ejemplo, ayúdame a dibujar mis alas, sin miedo hazlo como cuando siembras una semilla, con el propósito de verla crecer y para ello, has de regarla, cuidarla, protegerla, y así prepararte  para ver que germinó. Y cuando sea mi tiempo de salir estaré listo sólo, sí logré entender cuáles eran mis propósitos orientados por los tuyos, no impuestos, háblame, dialoga conmigo y hazme ver la vida con todos sus colores, sus matices, sus aventuras, sus riesgos, pero suéltame que para ser grande ya tuve tú ejemplo,  y entiende ahora que el pasado ya no existe y que el hoy es un nuevo comienzo, que llegué para transitar este camino largo y penumbroso, incierto pero real, no prepares la vida para mí, más bien prepárame a mí para vivir la vida, sí me pones en una caja de cristal, yo igual creceré pero mis miedos a lo mejor me  impedirán ser grande.

Ah y no olvides que esas huellas que dejaste en la arena de la vida son los pasos agigantados que voy dando detrás de ti, comunícate asertivamente conmigo y cuando me tengas preparado un regalo no olvides que lo material es solo una quimera que no toca el alma de nadie, mejor balancea mi espíritu y regálame en tu educación detalles sin mucho precio, pero de un gran valor… Permíteme SER HUMANO.

Marcela Luján Villegas.

Gestora de lectura y escritura Parque Biblioteca San Javier.

No te pierdas la recomendación de Marcela Luján del libro “Carta al padre” de Franz Kafka, en el cual se inspiró para escribir este texto. Descubre todo lo que este polémico autor tiene para ofrecer.