Apuntes no lineales sobre Philip K. Dick [Recomendado literario]

  1. 1977. Metz, Francia. Philip K. Dick, escritor de ciencia ficción, ofrecía una conferencia a un público admirador de su obra. En dicha conferencia afirmaba de forma enrevesada que en ese mismo instante podía recordar muchas vidas paralelas, simultáneas. En una de esas vidas era un cristiano que luchaba contra la tiranía de un estado policial. En otra, ya había sido asesinado. Aseguraba que la realidad era un simulacro, una construcción programada y que él había tenido contacto directo con el programador. El público, estupefacto, acababa de presenciar el momento en el que el escritor que había reinventado la ciencia ficción —llevándola a un estadio que superaba lo que muchos de sus contemporáneos podían llegar a hacer— se empezaba a confundir con las exuberantes tramas de sus novelas.
  1. 1982. Se estrena la película Blade Runner, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Harrison Ford. Su guion se basaba en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) de Philip K. Dick, quien había fallecido unos meses atrás, con tan solo 54 años. Al principio Dick se mostró escéptico ante el posible resultado, convencido de que traicionaba la esencia de la novela. Después de ver unos cortes de adelanto, cambió de opinión y escribió una carta en la que afirmaba que se sentía orgulloso de ver cómo sus ideas se habían extendido a tales dimensiones y aseguraba, categórico, que la película sería invencible. Sin embargo, no la pudo ver terminada. Años de adicción a las anfetaminas le pasaron factura. Falleció sin un centavo y ciertamente olvidado. Aun así, no se equivocó en su veredicto: Blade Runner se convirtió en un clásico indiscutible. La influencia de su propuesta estética y discursiva sigue presente en muchas manifestaciones artísticas. Su pregunta clave no pierde vigencia: ¿qué es lo que nos hace humanos? Posteriormente, son muchas las películas que se basaron en la obra de Dick, todas con diferentes resultados: Total recall (Verhoeven, 1990), Minority report (Spielberg, 2002) o A scanner darkly (Linklater, 2006). Muchas otras, además, llevan el adjetivo dickiano con orgullo: The Truman show (Weir, 1998), The matrix (Hermanas Wachowski, 1999), Abre los ojos (Amenábar, 1997), eXistenZ (Cronenberg, 1999) y Eternal sunshine of the spotless mind (Gondry, 2004). Todas tienen algo en común: la realidad se desmorona. ¿Hasta qué punto eres lo que crees ser?
  1. Dickiano: adjetivo que se usa para referirse a las obras en las que, al igual que lo escrito por Philip K. Dick, la realidad percibida se cuestiona y termina distorsionándose. Vivimos en un mundo dickiano.
  1. Philip K. Dick, en su conferencia Cómo construir un universo que no se derrumbe dos días después, dijo: La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usar las palabras.
  1. En ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? los personajes programan en una consola el estado de ánimo que quieren tener durante el día. En Los tres estigmas de Palmer Eldritch (1965) usan drogas para huir del presente catastrofista en el que están inmersos, sumiéndose en la colorida vida de una muñeca tipo Barbie llamada Perky Pat. En Simulacra (1964), el presidente de Estados Unidos es un androide controlado por la primera dama. De nuevo: ¿qué es la realidad?
  1. El 16 de diciembre de 1928 nació una pareja de mellizos prematuros: Philip y Jane. Al parecer su madre, Dorothy Kindred Dick, abandonada por su marido, no fue capaz de lidiar con la crianza y, apenas unas semanas después de haber dado a luz, vería cómo su hija, Jane, moría a causa de una desnutrición. Su hermano, Philip, nunca pudo superar esa sensación de dualidad incompleta en su vida, cuestionamiento existencial presente en muchas de sus ficciones. Incluso su madre, en algún momento, le insinuó que debió ser él y no su hermana quien falleciera.
  1. En una entrevista Dick contaba que, en cierta etapa de su vida, atiborrado de anfetaminas, escribió a un ritmo frenético. La necesidad lo acosaba: era muy poco lo que le pagaban por su trabajo. Mucha de la calidad de su obra se vio resentida. Su editor le dijo que todas sus novelas giraban en torno a la misma cuestión: intentar comprender qué es la realidad. Le aconsejó que más bien se dedicara a describir la realidad. Dick se sintió confrontado. Luego supo que no podría hacer lo que le pedían. Él no entendía qué era la realidad.
  1. ¿Hasta qué punto eres lo que crees ser?
  1. En El hombre del Castillo (1962) —la novela que le daría su único premio Hugo, el premio más importante de la ciencia ficción— Dick recrea una historia alternativa en la que los nazis son los que triunfan en la segunda guerra mundial. En ese universo un escritor disidente escribe una novela llamada La langosta se ha posado, en donde se pregunta cómo sería el mundo si los nazis hubiesen perdido la segunda guerra mundial. Pero ese no es nuestro mundo, el de los lectores de El hombre del castillo. Es, digamos, una tercera realidad. Así, la ficción termina diluyéndose dentro de la misma ficción. Las realidades se confunden. Los espejos se enfrentan.
  1. La información que encuentro sobre Dick es caótica, contradictoria, confusa. Todo empieza a moverse en el fino hilo que media el absurdo y la realidad. Algo no encaja del todo. Cuentan que Dick era así: se contradecía constantemente, hasta se burlaba de sus propias declaraciones. Crisis sicóticas, persecutorias. Delirios místicos y paranoicos. Ambigüedades políticas y existenciales. Adicción a las drogas y al alcohol. Matrimonios condenados al fracaso, depresiones e intentos de suicidio. Su figura, tan particular y excesiva, ha llamado tanto la atención y ha sido tan manoseada que, probablemente, lo mejor que uno puede hacer es leer su ficción. ¿Hasta qué punto Dick era lo que creía ser? ¿Hasta qué punto Dick es lo que nos han dicho que era? Él, tal vez, nunca lo supo. La vida de Dick era demasiado dickiana.
  1. En Ubik (1969), una de sus novelas más famosas, la gente que fallece es suspendida en estado de hibernación en unas instituciones llamadas Moratorios. Allí logran conectarse a sus últimas pulsaciones cerebrales. Los fallecidos, pues, no están del todo muertos. Se encuentran en un estado de semivida. Los seres queridos pueden ir a visitarlos y hablar con ellos, siempre teniendo en cuenta que esa persona está en sus últimos momentos y que cada conexión son minutos de vida que se desgastan, como si fuese una batería. Esto hace parte fundamental del libro y, en general, de la obra dickiana: ¿de verdad estamos vivos o lo que creemos que es la realidad es la proyección de nuestra mente mientras estamos muertos?
  1. Diciembre del 2005. David Hanson, experto en robótica, hizo escala en el aeropuerto de Las Vegas, con dirección a California. En su equipaje llevaba la cabeza de un androide réplica de Philip K. Dick. Esta cabeza, un modelo experimental, recitaba fragmentos de la obra inédita del autor. Después de una gira exitosa en conferencias y eventos, fue invitado por Google a hacer una muestra en sus instalaciones. David Hanson, agotado por tantos viajes en tan poco tiempo, olvidó la cabeza en el avión que acababa de abandonar. La cabeza de Dick desapareció. Probablemente alguien la tiene en su casa y nunca la va a devolver. Probablemente todas las mañanas le recita fragmentos de su obra inédita.
  1. Philip K. Dick está vivo y todos nosotros estamos muertos.

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ISBN 8445073702
Clasificación DEWEY 813 D547c
Título: Los clanes de la luna Alfana
ISBN 8476349203
Clasificación Dewey 813 D547ho
Título El hombre en el castillo
ISBN 8476342314
Clasificación Dewey 813 D547ub
Título Ubik

¿Quién escribe este recomendado?

Cristian Romero (1988)

Estudió comunicación audiovisual y multimedial en la Universidad de Antioquia. En el 2015 ganó la Beca de Creación de la Alcaldía de Medellín en la categoría libro de cuentos – autor revelación. En el 2016 publicaría el libro escrito gracias a esa beca: Ahora solo queda la ciudad (Hilo de plata editores). Ha publicado cuentos en la Revista de la Universidad de Antioquia.

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