Allí aguarda la magia [Letras Abiertas]

¡Hola!

Mira a tu alrededor. Sobre la mesa de noche, en la cama o en la silla donde cuelgas la chaqueta hay un libro. ¿Lo ves? Si no tienes uno a la mano, anda y búscalo, el que quieras: el cinco veces leído o el que sigue esperando paciente debajo de otros libros o en la estantería de alguna biblioteca: tócalo, lee el título en voz alta, ábrelo, siente la textura de las hojas.

Allí aguarda la magia.

Alguien escribió la historia que tienes entre tus manos, y esa historia la leyeron otros ojos a los que, tal vez, el escritor acudió en busca de consejo. En el camino se fueron sumando ojos y manos que ilustraron la cubierta o se encargaron de cortar y pulir el papel que las tuyas acaban de acariciar. Cada uno fue aportando su pequeña parte para que la historia cobre vida en el justo momento en que abres el libro. Como si de una caracola se tratara, en esas páginas resuena el eco de un sueño colectivo, que pudo haber empezado muchos siglos atrás –si quien te acompaña es un señor de lanza en astillero– o hace apenas unos meses, cerca de tu barrio, donde una muchacha escribe poemas para conectarse con el mundo. Uno y otra son emisarios de la magia: la de poder conversar más allá del espacio y del tiempo; la que nos permite imaginar paisajes nuevos, recorrer el mundo en alfombra de palabras, discutir, reír o compadecernos con algún personaje, ponernos en su lugar; en fin, gozar con la lectura y dejar que nuestra mente le abra la puerta a ese abanico colorido que es la vida de los otros, sea real o imaginada.

… Creo que es hora de despedirme. Un libro de letras rojas, con la imagen de una mujer caminando por un pasillo medieval, me espera. Pero te dejo en buena compañía. (¿Qué color tienen las letras del título que te convoca a su encuentro? ¿Qué te dice al oído la imagen que lo acompaña?). Mira, escucha, imagina, empieza a leer.